La Resolución 169 y el Fantasma del 1º de Enero

“… A partir del día 1 de enero de 2020, la certificación de seguridad de producto prevista en el Artículo 8º de la presente medida se realizará exclusivamente de acuerdo con el Sistema Nº 5 de marca de conformidad o Sistema Nº 7 de lote, este último cuando corresponda.”

 

El 27 de marzo de 2018 se publicó en el Boletín Oficial la resolución 169 que regula la comercialización de equipamiento eléctrico. Esta norma venía a reemplazar la resolución 171/2016 con sus respectivas modificaciones. A su vez, la resolución 171/2016 venía a solucionar los problemas que traía la 508/15 con su doble ensayo que colapsó todos los laboratorios. Y si seguimos hurgando, llegaremos finalmente a la tan castigada resolución 92/98.

La resolución 169/2018

La flamante resolución, incorporaba como cambio mayor, el aumento de la duración de los certificados. Duplicaba el tiempo para realizar la vigilancia en ensayos de tipo (sistema N°4) y aumentaba su duración en un 50% para los certificados por marca de conformidad (sistema N°5). Este punto fue festejado por importadores y fabricantes, que optimizaron sus procesos internos y redujeron el costo de certificaciones en el orden del 35%. Los principales castigados fueron los laboratorios nacionales, que habían incrementado su dotación y equipamiento para cumplir con las exigencias de la 508 y ahora tenían capacidad ociosa.

Para graficar esta situación debemos recordar que hasta el año 2015, los laboratorios debían hacer para cada certificado de tipo un ensayo cada seis meses. En el año 2015 pasaron a hacer dos ensayos cada 6 meses. En el año 2016, volvieron a la situación original, con un ensayo cada 6 meses. Finalmente, con la implementación de la Res.169, se limitaron a hacer medio ensayo en el mismo plazo.

Otros cambios en la resolución

Este no fue el único cambio. Se introdujeron varias modificaciones, en su mayoría, para simplificar y/o reducir el costo de las certificaciones. En general, estos cambios, al menos para el proceso de certificación en sí, beneficiaron tanto a importadores como a fabricantes locales. Debo hacer hincapié en la definición de beneficio, indicando que se evalúa solamente el impacto en el proceso de certificación. Esta nota no pretende evaluar el impacto en la competitividad de fabricantes versus importadores por la aplicación de la nueva norma. Entre los cambios mas importantes se destacan, la simplificación del proceso de gestión de Sin Derecho a Uso (SDU) y la importación de repuestos e insumos para la producción a través de declaración jurada. El cambio que se encontraría fuera de sintonía con tantas simplificaciones fue la anulación del instrumento “Declaración de Fin de Fabricación”, mediante el cual el importador podía dejar de realizar la vigilancia de mercado al cesar la importación de un bien, o el fabricante al momento de dejar de producirlo.

Otro problema que venía a solucionar la nueva normativa era la obligatoriedad de certificación por marca de conformidad de determinados ítems definidos en la resolución Res. 171, postergados luego por la Res. 207. A partir del día 1 de julio de 2018, hubiera sido exigible la certificación por este sistema para lámparas y tiras LED, acondicionadores de aire y lavarropas (que ya requieren certificación de marca de hecho por normativa de eficiencia energética), diversos electrodomésticos, motores, electrobombas y ventiladores axiales.

No es cuestionable que la certificación de marca implica un método más seguro para la certificación de un producto, ya que no solo se evalúa la inocuidad de una muestra en laboratorio, sino que se califican los procesos de la planta para asegurar la repetitividad, trazabilidad y el cumplimiento de los requisitos mínimos de seguridad. Es por ello que resultaría saludable la inclusión gradual de productos a esté régimen, más aún aquellos que, por sus características técnicas, forma de uso o aspectos relacionados con su comercialización, son responsables directos o indirectos de accidentes o daños materiales.

Cuando en marzo de 2018 llegó la Res. 169 les dio un respiro tanto a importadores pequeños como a fabricantes locales. A los importadores pequeños muchas veces les cuesta conseguir el contacto con la fabrica de sus productos, y más aún la apertura de sus puertas para una auditoría, por lo que les hubiera sido muy dificultoso obtener una certificación de marca. Por otro lado, a los fabricantes, la certificación de marca los hubiera obligado a mejorar sus procesos y, en muchos casos, adquirir equipamiento de costo considerable.

Pero lo que oportunamente fue un beneficio inmediato, puede ser una pesadilla para muchos importadores. Esto se debe a que la normativa traía aparejada a la postergación de la exigencia de marca al 1 de enero de 2020, la inclusión de todos los productos eléctricos a este régimen, excepto casos particulares que la autoridad de aplicación podrá definir.

Muchos pensaron que podían descansar por unos cuantos meses, y en nuestro país no pareciera estar tan errado quien dice “me adapto a esta nueva norma y luego veremos”, más aún cuando las normas que regulan el equipamiento eléctrico han tenido hasta 3 modificaciones por año en los últimos tiempos.

La fecha se acerca y tanto importadores como fabricantes están esperando una ratificación al Articulo 9 o, al menos, la inclusión de sus productos en la lista de exceptuados, que menciona dicho artículo.

Lo que sucederá con los importadores pequeños que deseen continuar sus operaciones, si su ítem no fuera incluido antes del 01/01/2020 dentro del listado bendecido o de la PYME que tiene que adaptar sus procesos y adquirir equipamiento para estar en condiciones de aprobar una auditoría de fábrica es incierto.

¿Podremos tener una corrección adecuada y saludable en los próximos meses?


Ing. Diego Ariel GROLL

Ing. en Electrónica. UTN-FRBA

Esp. en Hig. y Seguridad en el trabajo

MAT. COPITEC: I-6422

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